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Limoges
El contexto socio-político del país cambiaba rápidamente. A la tranquilidad social habitual a que estaban acostumbradas las religiosas, se va a suceder un periodo de agitación social y política. El 14 de abril de 1931 se declara la II República española. Ante la inseguridad que se cernía sobre la Compañía de María, la Madre Priora decide, tras estudiar la situación de las casas en Francia, enviar a dos religiosas a Limoges, una de las cuales va a ser la Madre Coínta. El objetivo del viaje era doble, por un lado ver cómo vivían las religiosas de una casa autónoma y por otro lado, ver cómo había afrontado la casa francesa la situación de expulsión de las religiosas en 1904 por parte del gobierno francés.
El año previsto de estancia, pasó rápido para la Madre Coínta que intentó demorar su regreso para dejar pasar el tiempo de elección de nueva priora en Talavera. Sus esfuerzos fueron en vano y el regreso coincidió con las elecciones a priora de 1932.
Talavera de la Reina
De vuelta a Talavera de la Reina, la Madre Coínta fue reelegida priora por cuarta vez. Las circunstancias socio-políticas obligaron a un largo periodo del gobierno de la casa hasta 1940.
En 1933 la inseguridad que se respiraba en el ambiente obligó a la vigilancia de la Casa por personas amigas a la comunidad. Los inconvenientes a los que hará frente a partir de ahora, marcarán el futuro de la Madre Coínta.
Al principio de la contienda de 1936 en Talavera hubo desórdenes y las religiosas de la Compañía tuvieron que abandonar el convento una temporada. Mientras estaban fuera, el mando nacional solicitó a la Madre Coínta el convento como cuartel general, sin embargo, tras madurarlo y haciendo gala de la prudencia que siempre le caracterizó, decidió ofrecer el convento para hospital de sangre y reservar una zona para las religiosas. Así también la caridad, virtud emblema de la Madre Coínta, se reflejó como en otras ocasiones en el cuidado por los enfermos. Sin embargo, el número de heridos era cada vez mayor y las religiosas tuvieron que abandonar el convento. Unas se dedicaron a trabajar en el hospital, otras abrieron una escuela de niñas y las demás se fueron a Badajoz a abrir un colegio para niñas.
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